El sexo anal y las mujeres

No te lo esperabas y tenías esperanzas de que este momento nunca llegase. Pero, a tu chico se le ha ocurrido la ‘genial’ idea de probar con el sexo anal. En ese momento tú le sonríes, te ríes y le cambias de tema rápidamente interesándote por cualquier tontería de esas que tanto le gusta ver por Internet. Y es que piensas en ‘¿qué leches voy a hacer yo mientras él disfruta dándome por detrás? ¿Me va a doler? Este nervio y sudor en las manos seguro es que me va a doler.’

Muchas mujeres temen o les desagrada la idea de practicar el sexo anal. Aunque su práctica nos ha acompañado desde tiempos inmemoriales, el sexo anal está todavía ligado a la homosexualidad y existen muchos prejuicios a su alrededor. Pero… ¿qué tan placentero puede ser el sexo anal para nosotras?

Descubre el placer del sexo anal

Aunque parezca mentira ya que a muchas mujeres les cuesta confesarlo incluso en sus círculos más íntimos, se calcula que cerca de la mitad de las parejas heterosexuales estables han practicado alguna vez el coito anal y que el 10% lo hace de forma regular. Eso sí, hay quienes pueden argumentar que el coito anal es un perfecto método anticonceptivo y de ahí su práctica. Pero, también existen placenteras razones por las que practicarlo.

Según estudios, difícilmente las mujeres llegan al orgasmo. Los hombres necesitan unos 5 minutos para hacerlo mientras que ellas necesitan una media de 15. Por ello, es necesario otro tipo de estimulación para hacerlas llegar. Así, la estimulación del clítoris es una de las fuente de orgasmos principales en las mujeres.

De esta forma, debido a que el ano es una zona con una gran concentración de terminaciones nerviosas, la penetración anal puede servir como complemento para intensificar los orgasmos de clítoris, además de que hay muchas posturas idóneas para ello. O también, debido a la cercanía con el cuello del útero, el coito anal puede producir un orgasmo uterino.

Cómo afrontar el dolor

Lo primero que debes saber es que no tiene por qué dolerte. Y si te duele es porque algo no estáis haciendo bien. Del mismo modo que sucede con la penetración vaginal, si no estás bien lubricada es normal que la fricción te genere molestias e incluso dolor. Sin embargo, debes tener en cuenta que si bien la vagina puede lubricarse a sí misma de forma natural, el ano no. Por ello, es necesario que prestes especial atención a cómo hacerlo.

  1. Asegúrate de mantener la zona limpia. Utilia jabones o geles que mantengan la zona higienizada y sin olores.
  2. Para que el recto se relaje y vuestras relaciones sean placenteras necesitarás estar cómoda y tranquila o este se contraerá
  3. Puedes provocar una mayor lubricación de la zona con caricias o la lengua. Si los preliminares son importantes, aquí lo son más
  4. Hay muchos juguetes y lubricantes a los que podéis recurrir para aumentar vuestro placer

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